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jueves, mayo 21, 2015

"I think the hardest person to love is yourself."

Creo que he perdido la cuenta de las veces que he llorado al mirarme al espejo. O al no verme capaz de quererme ni de encontrar algo que me guste de mi. 
No se si ha sido el vídeo de El Hormiguero, una canción de Colbie Caillat o que no llevo una buena semana, pero me he puesto a llorar. A llorar porque cuando nos auto evaluamos solemos mirar pequeños “defectos” que no nos gustan. Pero fíjate, muchos de esos “defectos” son los que te hacen ser como eres. 

Es triste pensar que he estado tantos años buscándome y encontrándome defectos, que hasta hace 2-3 años no descubrí que tenia hoyuelos en los mofletes. Veía miles de defectos, pero no veía algo que yo considero tan adorable en los demás, los hoyuelos. Estaba enfocada en lo negativo, en lo que no me gustaba y en lo que, ante todo, quería cambiar. Quería pesar menos, o tener unas piernas mil veces más delgadas, menos pecho, brazos más delgados, menos cadera, quería que se me notasen más los huesos, no tener estrías, en fin, una infinidad de cosas. No veía una de las cosas que más adoro en los demás en mi propia cara. Me suelo fijar en la sonrisa de la gente, y por mucho que yo sonreía, la veía horrible. Y no veía los hoyuelos. Veía mil cosas “terribles” de las que quería deshacerme costase lo que costase.


Pero como yo, infinidad de personas en este mundo están así. No sabemos encontrar lo bueno en nosotros, siempre que nos preguntan qué cambiaríamos de nosotros, solemos decir algo físico, algo que los demás suelen pasar por alto y en lo que no se fijan. No podríamos decir “me gustaría cambiar mi pereza a la hora de sacar al perro” o “me gustaría leer más pero lo dejo y lo dejo” o “me gustaría ser un poco más fuerte (mentalmente)” o “me gustaría dejarme ayudar más a menudo”. Pues no, “los kilos de más”, “mis dientes”, “mis piernas”, “mis brazos”, “mis manos”, “esta cicatriz en la cara”. 

A la hora de conocer a alguien, de empezar una relación de amistad o de algo más, o de tratar con la gente en general, no me fijo en eso. No me fijo en cuánto pueden pesar, o en si tienen los dientes colocados o no, o en si tienen una cicatriz en medio de la cara por una pelea, o cicatrices en las muñecas por auto lesionarse. Tampoco me fijo en si tienen el pelo corto o largo. Son cosas que, juntas, hacen a la persona físicamente, pero no mentalmente. Cuando alguien quiere conocerte no es por tu exterior, salvo ciertas personas que solo se acercan a ti por tu físico (de las cuales no quiero hablar porque asquito to be honest.). La gente te quiere conocer por lo que transmites cuando hablas de tus sueños con brillo en los ojos, con esa sonrisa boba que se te queda cuando escuchas tu canción favorita, con esa lagrimilla sensible que sueltas cuando ves una escena de una película que te chifla, con esas cosas malas que te han ido pasando a lo largo de tu vida pero te han hecho más fuerte y te han hecho ser como eres ahora. La gente también se fija en como miras a los demás. En cómo miras a tus amigos, en cómo te quedas embobad@ mirando a la persona a la que quieres, o en la sonrisa tonta que pones cuando ves un cachorrillo en la calle. Y ya ni hablemos de las arrugas que se te ponen en los lados de los ojos cuando te ríes por haberte caído de una manera más que ridícula, o la cara de concentración que pones cuando bailas, tocas un instrumento, pintas, escribes, juegas al fútbol…



Sinceramente, yo mañana seré la primera que se mirará al espejo durante una hora, buscándose defectos o remarcando en su cabeza los que ya ha encontrado y odia con todas sus fuerzas. Pero me alegra saber que al menos intento meterme en la cabeza que la gente no ve en mi todos los defectos que yo sí. Que ven en mi las cosas que he enumerado previamente, que ven los hoyuelos, o el pelo despeinado que se me queda en cuanto me da un soplo de aire, que el reloj se me cae, que tengo pies de niño, y que me paso el día entero escuchando música, tocando o escribiendo. Ven que cada vez que aparece un perro en la calle, yo me pongo feliz; que me pongo muy sensible si veo/leo/escucho algo relacionado con EDs o cáncer; pero que me río por cualquier cosa, por estúpida que sea; y que huyo veloz cual gacela en cuanto veo un payaso (con el correspondiente llanto estúpido por el pánico); que lloro al escuchar Skyscraper o Who You are y que me pongo muy pero que muy feliz escuchando 22. Ven que quiero mucho (demasiado) a mi perro, y que para mi un abrazo es la mejor cura para todo. Que tengo una ligera obsesión por la música, los tés, el helado de vainilla (o todo lo que huela a vainilla), los perros (sobre todo los dálmatas, por favor que cosa mas adorable y achuchable) y Olaf. Que amo incondicionalmente a Taylor Swift (Y a Pauli porque es mi bff), y que me pongo muy contenta cuando hablo de mis mejores amigos (tanto los que están aquí cerquita como el estúpido que vive en Barcelona) y de mi chico (les quiero hasta el infinito y más allá y vuelta y soy super cursi para estas cosas y son lo mejorrr). 



Ah y que conste que para saber lo que puede o no ver la gente, no me he levantado de la cama para mirarme al espejo. Tampoco he escrito a la gente que me digan qué ven cuando se fijan en mi. Esto significa que no es tan difícil encontrar cosas buenas (físicas y no físicas) en nosotros mismos. Que si yo las he encontrado, todos pueden.


 Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las 8 (porque literalmente me despierto a las 8-9 sin importar cuántas horas he dormido. sos) 

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